Es obligación de los padres ofrecer una dieta saludable y equilibrada a sus hijo. Y es responsabilidad de los niños decidir si comen o no y cuanto comen. "Jamás de los jamases hay que obligar a comer a una criatura, bajo ningún concepto, ni de ninguna manera o con ningún método", como bien dice el Dr. Carlos González.
Es importante dejar que los niños reconozcan sus señales de hambre y saciedad y aprendan a comer la cantidad que realmente los deje satisfechos. De esta manera es más fácil evitar problemas de obesidad. La obligación de los padres es ofrecer una dieta variada, equilibrada, apetecible, darles a probar alimentos nuevos, poner un horario de comidas, etc.
En este momento, empiezas a darle la misma comida que comes tú (salvo excepciones como huevo o leche hasta que los tenga introducidos) y dejas que él/ella participe del proceso en lugar de distraerle con los dibujos animados, la tablet o metiéndole la comida tú, cuando el niño está despistado.
En este proceso, la criatura aprende a comer con placer y con autonomía. En estos momentos, nos estamos encontrando niños y niñas de tres años que siguen comiendo purés y si se encuentran un trocito le dan arcadas y lo pasan mal. Esto ocurre por haber estado durante mucho tiempo dándoles purés y no ofreciéndole diferentes platos, texturas y sabores para probar.
Los llevan a la escuela infantil pensando que pueden hacer magia para que su hijo o hija coma, y no hay fórmulas mágicas, salvo que, como adultos, debemos ser ejemplo. No puedes pretender que el niño coma verduras si tú como adulto no las pruebas o pones cara de asco cuando se las ofreces. Por otro lado, si un día no quiere macarrones no pasa nada, se prueba una semana después porque hay variaciones en los niños en cuanto a las ganas y el apetito, lo mismo que sucede con los adultos.
Por último, no seas de esas personas que si el niño no quiere pescado le haces un filete y sino un poco de arroz. Estas sembrado la semilla de un "mal comedor" que luego te pasará factura.
Recuerda:
Es importante dejar que los niños reconozcan sus señales de hambre y saciedad y aprendan a comer la cantidad que realmente los deje satisfechos. De esta manera es más fácil evitar problemas de obesidad. La obligación de los padres es ofrecer una dieta variada, equilibrada, apetecible, darles a probar alimentos nuevos, poner un horario de comidas, etc.
El momento de la comida es un tiempo donde la criatura tiene que poner todos sus sentidos y el adulto estar disponible. A partir de los seis meses, que se inicia la alimentación complementaria; los adultos elegimos si queremos darle papillas y purés, nos decantamos por el BLW (Baby Led Weaning) o mixto.
En este momento, empiezas a darle la misma comida que comes tú (salvo excepciones como huevo o leche hasta que los tenga introducidos) y dejas que él/ella participe del proceso en lugar de distraerle con los dibujos animados, la tablet o metiéndole la comida tú, cuando el niño está despistado.
En este proceso, la criatura aprende a comer con placer y con autonomía. En estos momentos, nos estamos encontrando niños y niñas de tres años que siguen comiendo purés y si se encuentran un trocito le dan arcadas y lo pasan mal. Esto ocurre por haber estado durante mucho tiempo dándoles purés y no ofreciéndole diferentes platos, texturas y sabores para probar.
Los llevan a la escuela infantil pensando que pueden hacer magia para que su hijo o hija coma, y no hay fórmulas mágicas, salvo que, como adultos, debemos ser ejemplo. No puedes pretender que el niño coma verduras si tú como adulto no las pruebas o pones cara de asco cuando se las ofreces. Por otro lado, si un día no quiere macarrones no pasa nada, se prueba una semana después porque hay variaciones en los niños en cuanto a las ganas y el apetito, lo mismo que sucede con los adultos.
Por último, no seas de esas personas que si el niño no quiere pescado le haces un filete y sino un poco de arroz. Estas sembrado la semilla de un "mal comedor" que luego te pasará factura.
Recuerda:
- Todos los niños y bebés sanos “saben” cuánto necesitan comer. Basta con ofrecer alimentos saludables cinco o seis veces al día, además del pecho o el biberón, a partir de que cumplan seis meses.
- Conviene ofrecer alimentos caseros en cuanto el bebé tenga curiosidad y se lleve cosas a la boca. Así se acostumbrará a los sabores de su familia y su cultura.
- Las necesidades de cada uno son diferentes. Si el niño crece normalmente, está sano y juega con alegría, no necesita más comida. El apetito disminuye cuando estamos enfermos. Hacia los 18-24 meses, el apetito disminuye pues el crecimiento baja de ritmo.
- Forzar a comer, obligar a terminar la papilla, engañar con juegos o con la tele tiene tres peligros: 1) Que el niño adquiera malos hábitos. 2) Que no disfrute con la comida, pues la hora de comer es una tortura o muy aburrida. 3) Que no aprenda a parar de comer cuando ya tiene suficiente; entonces puede desarrollar obesidad.
- Para que la alimentación infantil sea saludable y equilibrada, es más importante la variedad que la cantidad. Y también la autonomía (que participen en el proceso y vayan aprendiendo a comer solos) y ¡disfrutar con lo que se come!
Comentarios
Publicar un comentario